En hospitales, juzgados, instituciones públicas y en la mayoría de los medios de comunicación, el español continúa siendo el único idioma presente, dejando fuera a millones de personas hablantes de lenguas originarias. Esta exclusión no solo dificulta el acceso a derechos, también profundiza la discriminación y el desarraigo. En un país con 68 lenguas, garantizar información y atención en las lenguas maternas es una obligación del Estado y una condición básica para la justicia y la vida digna.
Escuchemos a Pascuala Vázquez Aguilar, mujer defensora tzeltal y vocera del Movimiento en Defensa de la Vida y el Territorio (Modevite), desde Chiapas, México.
