En los últimos 5 años las remesas en Nicaragua representan un tercer lugar de ingresos al país, solo superados por dos rubros de exportación, esto se debe a la cantidad de nicaragüenses que han tenido que emigrar ante la crisis política y la falta de empleo que existe en el país.
Pese a que las y los migrantes son uno de los principales pilares para mantener la economía de Nicaragua, el régimen de Ortega en vez de ayudar a las personas migrantes las afecta al cerrar consulados en diferentes ciudades de los Estados Unidos.
La denuncia la hizo la ex guerrillera Sandinista Dora María Téllez, quien forma parte de las 222 ex presas y presos políticos que fueron despojados de su nacionalidad y enviados de Nicaragua a Estados Unidos.
La falta de consulados también afecta a las familias nicaragüenses que necesitan repatriar a sus migrantes cuando estos fallecen en los Estados Unidos, y no tienen ningún apoyo económico ni consular.
Se han registrados casos que la familia dura hasta dos años para traer a los cuerpos de migrantes fallecidos por diferentes circunstancias a enterrarlos en Nicaragua.
