El gobierno sandinista, encabezado por Daniel Ortega y Rosario Murillo, impuso la bandera rojinegra del Frente Sandinista en todas las celebraciones patrias por el 204 aniversario de la independencia.
Aunque desde hace años ya se usaba en colegios públicos e instituciones del Estado, este 2025 la imposición se formalizó a través de una reforma constitucional que obliga a reconocerla como símbolo nacional.
Los colegios privados, en su mayoría católicos, también fueron obligados a portar la bandera rojinegra en sus desfiles, bajo amenaza de cierre y confiscación, denunció la investigadora de asuntos religiosos, Martha Molina.
Históricamente, los símbolos patrios han dado identidad a la nación desde el nacimiento de la República, y por ello la población estudiantil los respeta profundamente, explicó el sociólogo Juan Carlos Gutiérrez. Sin embargo, advirtió que la imposición de la bandera partidaria no garantiza que las y los estudiantes se apropien de ella.
Desde el exilio, el profesor Gabriel Potoy, de la Unidad Magisterial Sindical, rechazó el uso de la bandera rojinegra en las fiestas patrias, al recordar que este símbolo está asociado a la represión y a la muerte.
La bandera rojinegra evoca la masacre de 2018, cuando fue utilizada por paramilitares al servicio de Ortega y Murillo durante la represión de las protestas sociales, que dejaron más de 300 personas asesinadas, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
