El miércoles 23 de julio se conmemora en Nicaragua el Día Nacional del Estudiante Universitario, una fecha que recuerda y condena la masacre estudiantil de 1959, ordenada por la dictadura de Anastasio Somoza en la ciudad de León. Aquella represión acabó con la vida de cuatro estudiantes y dejó más de 60 heridos, quienes protestaban en las calles por la autonomía universitaria y otros derechos ciudadanos.
En esta ocasión, los diputados del Parlamento Nacional —controlado por la nueva dictadura sandinista— recordaron la fecha y condenaron la masacre perpetrada por el régimen somocista contra los estudiantes universitarios de León. Así lo expresó la diputada oficialista Luz Esther García.
Sin embargo, los legisladores sandinistas omitieron mencionar la masacre cometida por la dictadura de Ortega en 2018, cuando al menos 48 estudiantes fueron asesinados —incluyendo adolescentes de secundaria— según organismos de derechos humanos.
“Es ilógico que por un lado condenen la masacre de Somoza y por otro aplaudan las acciones de la dictadura de Ortega que ordenó la masacre de los estudiantes universitarios en 2018”, denunció desde el exilio Lester Alemán, líder de la Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN).
Lester es sobreviviente de la masacre de 2018. Por reclamar los derechos de los estudiantes fue encarcelado durante más de un año, torturado y posteriormente excarcelado tras la presión internacional. No obstante, la dictadura de Ortega le despojó de su nacionalidad, al igual que a más de 450 personas nicaragüenses, según un informe de la organización Human Rights Watch.
El pasado 19 de julio, durante el acto oficial por el 46 aniversario de la Revolución Popular Sandinista, Daniel Ortega y Rosario Murillo ordenaron a la policía y a su militancia vigilar a la ciudadanía que no simpatiza con su régimen.
En las universidades públicas, a través de la oficialista Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN), se implementa un sistema de vigilancia y control de lo que se dice y se hace en las aulas y pasillos, con el fin de reprimir cualquier expresión disidente, denunció Lester Alemán.
