“He caminado muchas horas para venir aquí (al Tribunal) para pedir Justicia. Si no me atendían hoy me atendían mañana. No es justo que nos quitaron la vida, no es justo que nos quemaron las casas”.
Con estas palabras el testigo Pedro del Barrio Caba se refirió durante una hora de interrogatorio por parte del Ministerio Público, abogados querellantes y defensa en el caso Genocidio Ixil a los hechos que presenció en 1982.
“Nos quitaron la vida, nos quemaron todas nuestras casas. Llegaron de noche y se llevaron a la gente y nunca supimos de ellos. A los que sobrevivimos nos quemaron todas las casas y nos obligaron a irnos a la finca Santa Delfina a trabajar de regalado solo para tener donde quedarnos a dormir. Consecuencia de ello, en la Finca Santa Delfina 45 niños murieron por hambre y miedo”.
El relato testimonial de Don Pedro del Barrio Caba este martes 30 de abril, sucede en el periodo al que el imputado Manuel Benedicto Lucas García era el alto mando del ejército de Guatemala y de las operaciones militares que sucedían en la región Ixil.
El equipo legal y querellantes clasifican los delitos que el testigo narra como: Desaparición forzada y delito de genocidio ocurridos en las fechas 15 de enero, 18 y 23 de febrero del año 1982.
El fiscal del Ministerio Público Erick De León Morataya, pregunta al testigo: ¿Qué es el miedo para el pueblo Ixil?, ya que se sabe que muchas mujeres, hombres, niños, ancianos murieron por esta causa, en la referencia bibliográfica “Los sueños perseguidos”, del autor Andrés Cabanas, se registra y conceptualiza este tipo de muertes.
La nota con el corresponsal Herbert Reyes desde ciudad de Guatemala.
