En lo más alto de Chalatenango, donde las nubes acarician las copas de los pinos y el aire aún guarda el frescor de lo puro, late un tesoro natural que muchos llaman simplemente la Montañona. No es solo un bosque, es un refugio de historia, de vida y de esperanza.
Cada amanecer, hombres y mujeres de las comunidades cercanas se levantan con una misión: cuidar lo que por generaciones ha sido su hogar. Con manos firmes y corazones decididos, vigilan los senderos, reforestan con paciencia y levantan su voz frente a las amenazas de tala, incendios y caza ilegal.
Desde Voces Nuestras es un honor contar nuevamente con el aporte informativo del corresponsal Alfredo Carías en El Salvador, que nos comparte porqué la Montañona es un referente de restauración forestal exitosa.
