Agrupaciones de mujeres ambientalistas, en colaboración con las comunidades perjudicadas por la explotación excesiva y la extracción de materiales pétreos en el Cerrito de Quezaltepeque, han levantado su voz en exigencia tanto al Estado salvadoreño como a las empresas involucradas: el cese inmediato de la degradación que se está manifestando en esta área.
La preocupación radica en que más de 700 comunidades se encuentran bajo los efectos de esta explotación, generando un alto riesgo de deslizamientos además de privarlas de recursos hídricos y tierras para la agricultura.
Vamos con nuestro compañero Alfredo Carías que tiene la información.
