Fabiola Pomareda / [email protected]
La falta de control y acciones del Estado durante años y la ausencia de una legislación actualizada ha permitido que unos pocos grupos de poder económico en Costa Rica concentren varios canales de televisión y frecuencias de radio.
Los mismos datos actualizados de concesionarios de frecuencias en AM, FM y canales de televisión, provistos por la Superintendencia de Telecomunicaciones (SUTEL) asĆ lo muestran. Para el 2016 habĆa en el paĆs 74 frecuencias de radio AM; 55 en FM y 73 frecuencias televisivas. Otoche SRL tiene 5 canales de televisión; The Worldwide University Network Radio tiene 7 frecuencias de radio;
y la Iglesia Católica 8 frecuencias y 2 canales. La Televisora Cristiana TBN o Enlace TV tiene 7 canales. Pero el caso mÔs claro sigue siendo el de la empresa Representaciones Televisivas (REPRETEL), que tiene 8 canales de televisión y 13 frecuencias de radio, incluyendo a su subsidiaria Sociedad Central de Radios CDR S.A (Ver cuadro).
La concentración de la propiedad de medios en radio y televisión en Costa Rica -al igual que en el resto del mundo- es de suma importancia en el debate actual sobre libertad de expresión y derecho a la comunicación, en cuanto influye en el mensaje que dan estos medios a través de sus programas y con las noticias que difunden, acordes con sus intereses.
Es de importancia porque son las empresas mediÔticas mÔs fuertes las que controlan lo que cada vez mas personas ven, escuchan o leen, debido a los volúmenes de audiencia que manejan. Eso también significa, como han explicado expertos, que controlan lo que piensa la gente: es un tipo de programación mental. A través del control del espectro radioeléctrico, un bien público, nos muestran el mundo a través de un solo un lente, que refleja una realidad muy limitada.
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Concentración de la propiedad de los medios
ĀæCuĆ”ntas frecuencias son concentración? Aunque no existe una definición Ćŗltima de concentración, la RelatorĆa Especial para la Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos (OEA) seƱala que el pluralismo es un espacio en el que se desarrolla una amplia gama de valores sociales, polĆticos y culturales, opiniones, información e intereses, que encuentran un espacio de difusión a travĆ©s de los medios de comunicación. SegĆŗn la RelatorĆa, la concentración es concebida como la negación de la pluralidad, signo distintivo de la libertad de expresión. Dentro de este marco, se ha seƱalado que ?sin pluralidad de voces y opiniones, los medios de comunicación masiva no pueden desarrollar un papel positivo dentro de una democracia? dado que ?el pluralismo es una regla fundamental dentro de las polĆticas […] vinculadas a los medios de comunicación social?.
SegĆŗn lo dispuesto en el artĆculo 56 de la Ley General de Telecomunicaciones de Costa Rica, de 2008, se entiende por concentración ?la fusión, la adquisición del control accionario, las alianzas o cualquier otro acto en virtud del cual se concentren las sociedades, las asociaciones, las acciones, el capital social, los fideicomisos o los activos en general, que se realicen entre operadores de redes y proveedores de servicios de telecomunicaciones que han sido independientes entre sĆ?.
?Previo a realizar una concentración, los operadores de redes y los proveedores de servicios de telecomunicaciones deberÔn solicitar la autorización de la Sutel, a fin de que 28 esta evalúe el impacto de la concentración sobre el mercado. Dicha autorización se requerirÔ con el fin de evitar formas de prestación conjunta que se consideren nocivas a la competencia, los intereses de los usuarios o la libre concurrencia en el mercado de las telecomunicaciones?, continúa.
Recientemente se le consultó a la SUTEL cuĆ”les eran los Ćndices que manejaban ellos de cuĆ”nto era tĆ©cnicamente concentración. A travĆ©s de su encargado de prensa respondieron lo siguiente:
?Para analizar la concentración del espectro como un recurso se utiliza el Ćndice de Herfindahl (HHI) o Ćndice de Herfindahl-Hirschman que consiste en una suma del cuadrados de la cantidad de asignaciones del recurso que se estĆ” valorando?. Esa definición fue bastante confusa.
¿Quién dice que hay concentración?
En Costa Rica “existe una evidente concentración de las frecuencias mĆ”s rentables para la provisión de servicios de telecomunicaciones en unos pocos concesionarios, algunos de los cuales deberĆ”n ser motivo de estudios especĆficos para determinar la congruencia entre el tĆtulo de servicio privado y el uso real que se le da a las respectivas frecuencias”. AsĆ lo seƱala el Informe NĀŗ DFOE-IFR-IF-6-2012 del 30 de julio de 2012 de la ContralorĆa General de la RepĆŗblica.
Lo comprobó igualmente una investigación de la periodista Gianina Segnini, quien elaboró el capĆtulo de Costa Rica del libro ?Los monopolios de la verdad. Descrifrando la estructura y concentración de los medios en CentroamĆ©rica y RepĆŗblica y Dominicana?.
?En Costa Rica?, seƱaló, ?cinco grupos empresariales concentran dos o mĆ”s frecuencias de radio?. Segnini, experiodista del diario La Nación, actualmente dirige la MaestrĆa de concentración de datos en la Escuela de Periodismo de la Universidad Columbia, en Nueva York.
Otra investigación tambiĆ©n detalla que en la Ćŗltima dĆ©cada ha aumentado la concentración de la propiedad en la radio en Costa Rica y esto ha estado determinado por la trasnacionalización de los medios, que despuĆ©s de distintos procesos de compra-venta, fusiones y adquisiciones, han pasado a formar parte de grandes conglomerados transnacionales. Se trata del artĆculo ?Los dueƱos de la palabra en Costa Rica en un contexto de reforma neoliberal?, de Francisco Robles Rivera y Koen Voorend publicado en la revista Rupturas de la Universidad Estatal a Distancia (UNED) en el 2012.
¿Por qué se ha dado?
Una de las razones de la concentración de medios de comunicación tiene que ver con el desorden con que se ha manejado el espectro radioelĆ©ctrico en el paĆs; es decir, esa especie de carretera por donde viajan las ondas radiales y las seƱales televisivas.
Una de las conclusiones del ?Informe tĆ©cnico sobre el uso y asignación del espectro radioelĆ©ctrico en Costa Rica? es que ?El control del espectro fue escaso, lo que facilitó el otorgamiento de frecuencias demasiado amplias y prĆ”cticamente gratuitas para usos tecnológicamente inadecuados, permitió numerosos incumplimientos de los concesionarios en cuanto a los usos y condiciones establecidas en las licencias, traspasos y cesiones de tĆtulos sin contar con las debidas autorizaciones, alquileres de frecuencias, concentraciones de frecuencias, uso ineficiente de las mismas, entre otros.?
Dicho informe fue elaborado en el año 2009 por el Programa Sociedad de la Información y Conocimiento (PROSIC) de la Universidad de Costa Rica (UCR).
Según otra investigación sobre la radiodifusión en Costa Rica, realizada también por el PROSIC, los grupos o cadenas radiales empezaron con una emisora matriz consolidada históricamente, y a partir de ahà se expandieron comprando y renovando otras emisoras.
Lo cierto es que la forma en que las frecuencias radiales en Costa Rica han pasado de mano en mano denota una curiosa promiscuidad, por la manera en que han sido ?cedidas? sin ningĆŗn control y por los montos ridĆculos que el Estado ha recibido por estas concesiones de un bien pĆŗblico, propiedad de toda la sociedad costarricense, como lo es el espectro radioelĆ©ctrico.
Por otra parte, en la Ćŗltima dĆ©cada ha aumentado la concentración de la propiedad en la radio determinado por la trasnacionalización de los medios, que despuĆ©s de distintos procesos de compra-venta, fusiones y adquisiciones, han pasado a formar parte de grandes conglomerados transnacionales. AsĆ lo detallan Francisco Robles Rivera y Koen Voorend en su artĆculo.
El libro ?Los monopolios de la verdad. Descrifrando la estructura y concentración de los medios en Centroamérica y República y Dominicana? también confirma que existe una importante penetración extranjera en Costa Rica, tanto en la propiedad de las emisoras como en los contenidos de los canales.
Esta investigación del fondo The Trust for the Americas y el Instituto Prensa y Sociedad apunta a que en Costa Rica la radio llega a muchos hogares ?ticos?; sin embargo, no existen tantas emisoras como en otros paĆses de la región.
¿Cómo ocurrió exactamente? (Ver cuadro)
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Para el historiador y escritor Oscar Aguilar Bulgarelli, en efecto en Costa Rica hay una indiscutible concentración de medios de comunicación, y especialmente el fenómeno se ha dado en la radio y en la televisión en los últimos años.
Desde que empezaron a operar las primeras radios a partir de 1930 y hasta entrada la dĆ©cada de los 90, habĆa emisoras individuales, muchas de ellas familiares.
?Se sabĆa cuĆ”l era la emisora de los Aguilar, de los Barahona, de los Sotela, de los Alfaro; y a. travĆ©s de sus noticieros habĆa diferentes maneras de pensar, desde posiciones de extrema derecha hasta de la extrema izquierda. La radio ofrecĆa un Ć”mbito muy amplio de programas de opinión, de discusión. Es decir, la radio era realmente una radio muy democrĆ”tica?, enfatizó Aguilar.
En 1920 Armando CĆ©spedes MarĆn construyó su primera estación de radio de comunicación internacional conocida como ?La Voz de Costa Rica?, la cual perfeccionó y se convirtió en la primera radioemisora de onda corta que se estableció en AmĆ©rica Latina. AsĆ lo registra Enrique Tovar en su artĆculo ?CronologĆa de la radiodifusión en Costa Rica?. En diciembre de 1927 CĆ©spedes hizo la primera transmisión de onda larga del paĆs.
Radio Athenea, por ejemplo, era propiedad de Rogelio Sotela Bonilla y se mantuvo activa hasta la década de 1970. Fue la primera en sostener la transmisión diaria durante las 24 horas, según Tovar.
Sin embargo, la entrada de la televisión al paĆs afectó a la radio en lo financiero y, de acuerdo con Aguilar, esto significó el inicio de la concentración en la radio, tanto por una razón económica como tecnológica, porque empezaron a instalar las repetidoras. Esto hizo que algunas cadenas como Radio Columbia y Radio Monumental empezaran a concentrar frecuencias, aunque sus noticieros se mantenĆan independientes uno del otro.
Radio Columbia, por ejemplo, nació en los aƱos 50s como una emisora capitalina que cubrĆa 10 cuadras a la redonda. SegĆŗn el artĆculo ?Ida y vuelta el liderazgo en la historia del Grupo Columbia?, don Francisco Córdoba fundó la radio y posteriormente Ć©sta fue comprada por el empresario Carlos Alfaro McAdam. En los 60s nace la idea de las repetidoras para ampliar la cobertura y surgen asĆ emisoras Columbia en Puntarenas, Liberia, Nicoya, Turrialba, San Isidro de El General, San Carlos y Limón.
La expansión de la empresa comenzó en 1975. Primero con la creación de Columbia EstĆ©reo y luego con Radio Uno. Varias personas de cierta edad recordamos el famosĆsimo ?Concierto para enamorados?, con Rupert Alvarado con su ?Amor en el aire…?; o mejor aĆŗn, ?Los 30 rapiditos de Tosty?. En el 2007 Columbia vende Radio Uno a Central de Radios.
Posteriormente, a fines de los 90s y despuĆ©s de la quiebra de las empresas de Calixto Chavez, varias emisoras, junto con otras empresas de Chavez, pasaron a ser propiedad del grupo económico de don Ćscar Arias SĆ”nchez, segĆŗn Aguilar. Luego estas emisoras fueron vendidas -especĆficamente la cadena de Radio Monumental-.
Radio Monumental fue fundada por don Gonzalo Pinto HernĆ”ndez en 1929 y quedaba en el centro de TibĆ”s. DespuĆ©s de su muerte, su hijo traslada la emisora a San JosĆ© y puso la famosa pizarra fuera del edificio. En 1999 Radio Monumental pasa a ser Grupo Monumental y lanza ZFM, de mĆŗsica latina. Empieza a alquilar espacios a Radio Fabulosa y Radio Favorita. Luego lanzan Exa… En fin: en el 2004 asumen la operación de Radio Reloj y Radio Emperador y continĆŗan los cambios.
Mientras esto ocurrĆa por un lado, por otro surgió Central de Radios en el 2006 y sacó al aire Radio Disney. En setiembre del 2006 Central de Radios adquiere Grupo Monumental. En la reseƱa histórica publicada en la pĆ”gina web de CDR se cita: ?Al formar parte de Central de Radios nos hacemos ‘hijos’ de una corporación mayor a nivel internacional, Alba Visión?.
Entre los grupos radiofónicos del paĆs, Central de Radios (CDR), de Representaciones Televisivas S.A. (Repretel), es el mĆ”s grande y de mayor audiencia en Costa Rica, como ellos mismos se definen. Agrupa a emisoras como Best (103.5FM), Disney (101.1FM), La Mejor (99.1FM), Reloj (94.3FM), Zeta (95.1FM) Monumental (93.5FM), Exa (102.7FM), Radio Managua (670 AM), Radio PacĆfico (730AM) y Planchaton (980AM), entre otras.
?El grupo Central de Radios realmente es la concentración de frecuencias de radio mĆ”s grande que hay en el paĆs. AdemĆ”s, paulatinamente ha ido concentrando la opinión que se emite por esas frecuencias. Los programas de opinión libres e independientes prĆ”cticamente quedan bajo una misma forma de pensar?, aƱadió Aguilar.
?Hace algunos aƱos Costa Rica tenĆa 80 emisoras de radio; hoy esas emisoras individualizadas no llegan a 40?, agregó. Para Ć©l, la concentración es preocupante ademĆ”s porque las emisoras que se dedicaban a la parte informativa, formativa y de opinión prĆ”cticamente quedaron concentradas en un sólo grupo mediĆ”tico.
?Me parece que en este momento la única emisora que prÔcticamente queda con un criterio y una actitud mÔs amplia es Radio Gigante y la 107.1, que por un sistema meramente de comercialización, porque venden los espacios, tienen programas de noticias y de pensamiento diferente. Competir en ese caso con los grandes medios concentrados en empresas es sumamente complejo?, fustigó.
En el caso especĆfico de la televisión, Ć©sta comenzó sus emisiones en Costa Rica en 1960 y quedó organizada bajo un rĆ©gimen privado con fines de lucro. Una medida que alteró el panorama y tuvo un fuerte impacto en la televisión fue permitir el ingreso de capitales extranjeros en el sector. A esto se le suma un histórico dĆ©ficit en producción de contenidos de televisión, lo cual hace al paĆs altamente dependiente de la producción extranjera.
Para Aguilar, en Costa Rica es verdaderamente preocupante la concentración en la propiedad de los canales de televisión.
?En este paĆs la gente ve mayoritariamente a travĆ©s del VHF, o sea, ve los canales del 2 al 13. de esos canales en este momento salvo el canal 7 y el canal 13, todos los demĆ”s pertenecen a Repretel porque esta empresa concentra la mayor cantidad de canales de televisión que hay en el paĆs. Si usted ve canal 6 es cierto que hay noticieros diferentes que en el 11; pero acaban de hacer una reforma para tener una sola plataforma de información y personal y a partir de ahĆ se nutre editorialmente a ambos canales. A su vez es la que dicta la lĆnea de pensamiento a Central de Radios y eso genera uniformidad de pensamiento, a una sola manera de ver las cosas?, resaltó Aguilar.
El conglomerado Repretel empezó sus actividades en 1993 y 22 aƱos despuĆ©s posee 13 emisoras de radio (de Central de Radios) y 8 canales de televisión, que incluyen a las repetidoras. Repretel forma parte de Alba Visión, operadora de televisión y radio, propiedad del empresario mexicano Ćngel GonzĆ”lez y conformada por 26 canales de televisión y 82 estaciones de radio en CentroamĆ©rica y SudamĆ©rica, como confirma el documento ?La radiodifusión en Costa Rica?, del Programa de la Sociedad de la Información y el Conocimiento de la Universidad de Costa Rica (PROSIC).
Otro caso es el de la Televisora Cristiana TBN o Enlace TV. En 1981, JonĆ”s GonzĆ”lez RodrĆguez visita la NASA en Houston, Texas y allĆ tiene la visión para construir una red de televisión cristiana latinoamericana. Recibe este llamado de parte de Dios, segĆŗn se indica en la pĆ”gina web de la empresa. En 1986 le dan la frecuencia del canal 23. En 1988, Paul Crouch, presidente de Trinity Broadcasting Network (TBN), dona un transmisor de 10 watts, al canal 23. La primera seƱal fue emitida desde el Barrio Los Ćngeles en San JosĆ©, en lo que fueron las instalaciones de la fĆ”brica de pastas Lucema.
En 1992 se instalan repetidoras en Limón, Santa Elena y Cerro de la Muerte. Se inicia la construcción del primer estudio de canal 23. Entre 1996 y el 2007 empieza a transmitir con distintos satĆ©lites para llegar a mĆ”s regiones del mundo. Actualmente, Enlace tiene mĆ”s de 5,000 puntos de transmisión en 120 paĆses, y cubre al mundo a travĆ©s del Internet.
MÔs concentración = menos diversidad
La concentración de medios de comunicación en pocas empresas de poder económico influye en el contenido; en lo que vemos y escuchamos, afirman expertos. Se refleja a nivel de información y de discurso en Costa Rica.
En Costa Rica la radio sigue llegando a muchos hogares; pero como muestran los datos, en los Ćŗltimos aƱos se ha dado un incremento en las fusiones y adquisiciones por parte de las principales empresas; las radios comunitarias tienen poco peso; los montos que pagan los concesionarios por las frecuencias de radio son mĆnimos; no existe claridad en los trĆ”mites para usar o traspasar las frecuencias; y existe una importante penetración extranjera en la propiedad de las emisoras. Todo esto tiene un impacto en lo que escuchamos y en lo que se permite -y es viable- producir desde el punto de vista radiofónico.
A mÔs de una persona -de esas que aún escuchan radio- le pasa que mueve la perilla de un lado a otro del dial y le cuesta un mundo encontrar música nueva, o programas de debate o noticias que de veras le hagan querer quedarse en esa radioemisora. Mucha gente ya no escucha radio porque le da pereza que algunas parrillas tienen la misma música de hace 20 años o porque lo que se estÔ transmitiendo no tiene absolutamente nada que ver con su cotidianeidad, con su comunidad, con sus intereses.
SegĆŗn investigaciones de la Red de Medios e Iniciativas de Comunicación Alternativa (RedMICA), un 73% de las frecuencias de FM en Costa Rica se usan con fines comerciales, un 9% con fines religiosos, un 4% para uso mixto y el 5% para fines pĆŗblicos o comunitarios. Un 71% de la franja AM se usa para fines comerciales, un 21% para religiosos y un 4% para fines pĆŗblicos, en su mayorĆa por medios que repiten contenidos de FM o se encuentran fuera del aire. En el caso de la banda de televisión, el 78% de los canales matriz son de Ćndole comercial, el 17% de Ćndole religioso y el 5% son de carĆ”cter pĆŗblico.
De hecho la RedMICA presentó a la ciudadanĆa costarricense un proyecto de Ley Participativa de Radio y Televisión, que entre muchas otras cosas, propone un lĆmite a la concentración. En dicho texto establece que ?se prohĆbe la concentración de frecuencias de radiodifusión sonora y televisiva?.
SeƱala que ?existe concentración de frecuencias cuando una misma persona fĆsica o jurĆdica o un mismo grupo económico posea, controle o explote, ya sea directamente o mediante una tercera persona mĆ”s de tres frecuencias principales de televisión analógica con sus respectivas repetidoras; mĆ”s de tres canales de transmisión de televisión digital terrestre, con sus respectivas repetidoras; mĆ”s de cuatro frecuencias de radio con sus respectivas repetidoras en FM; o mĆ”s de cinco en la banda AM?.
En el caso de la televisión, la concentración también influye en lo que vemos en la pantalla; pero mÔs aún, se homogeneiza lo que la gente opina y se van normalizando actos, eventos, actores.
AdriĆ”n Vergara, profesor universitario y experto en anĆ”lisis de discurso, explicó que si uno pasa de un canal a otro puede ver que los mismos acontecimientos son lo Ćŗnico que es noticia, como si en el paĆs no pasara nada mĆ”s.
?El problema que yo veo es que la perspectiva en que se cuentan o reconstruyen esos acontecimientos es la misma y lo vemos en los canales de televisión, incluso entre empresas distintas. Si vemos la reconstrucción que se hace de un acontecimiento en Teletica, es muy similar a la que se hace en Repretel o en La Nación. Se va construyendo el mismo discurso y no tenemos voces distintas?, señaló.
Si bien existen voces o fuentes distintas en el paĆs, y medios que presentan los mismos acontecimientos desde otra perspectiva o presentan otros acontecimientos, Ć©stos no tienen el mismo alcance que Repretel, Teletica, La Nación o Grupo Extra, dijo Vergara en entrevista.
?Ese acaparamiento de todo el mercado en unas pocas empresas le hace muy mal a la posibilidad de escuchar diversidad de discursos sobre lo que estÔ pasando en Costa Rica, a nivel informativo por lo menos?, agregó.
Por su parte, el profesor universitario e investigador Carlos Sandoval, afirmó que ?una estructura oligopólica tiene influencia en la oferta y estamos ante una oferta muy poco diversa?.
?Cuanto mĆ”s concentrada estĆ”, menos diversa es la oferta. No garantiza la diversidad de contenidos, que es un derecho que tiene la ciudadanĆa. Es algo que tiene que ser tutelado. Si los medios exigen rendición de cuentas a las clases polĆticas, deberĆa tambiĆ©n se les deberĆa exigir rendición de cuentas a los medios. Es importante que los medios le expliquen a la sociedad cuĆ”les son los criterios bajo los cuales definen prioridades en tĆ©rminos de oferta programĆ”tica o de parrilla?, argumentó Sandoval.
Oscar Aguilar Bulgarelli, quien es uno de los fundadores del Sistema Nacional de Radio y Televisión (SINART), comentó que la relación evidente entre la lĆnea editorial de varios periódicos de circulación nacional y de la lĆnea editorial de los canales de televisión de mĆ”s audiencia, ?nos hace que estemos viviendo una conformación de la manera de pensar del costarricense que a nivel mundial se conoce como el pensamiento Ćŗnico, y es el pensamiento orientado hacia el neoliberalismo?.
?El costarricense tiene 30 aƱos de estar recibiendo una enorme cantidad de información orientada ideológicamente hacia los postulados económicos y polĆticos del neoliberalismo y por eso es que a la gente se le da apenas lo necesario para que conozca lo que estĆ” sucediendo; pero no para que pueda tener un criterio propio?, dijo Aguilar, quien estĆ” escribiendo un libro que se llama ?Costa Rica: dictadura mediĆ”tica?.
Barrera al ejercicio de la libertad de expresión
La tendencia monopólica en los medios de comunicación en el paĆs -tanto en televisión y radio como en prensa- riƱe con los principios de equidad, representación y democracia de los que tanto se jacta Costa Rica.
La concentración mediÔtica es una de las principales barreras al ejercicio de la libertad de expresión porque es un obstÔculo para la diversidad de medios y el pluralismo de ideas e informaciones. Esto lo ha afirmado también el Observatorio Latinoamericano de Regulación, Medios y Convergencia (OBSERVACOM).
En otros paĆses de AmĆ©rica Latina, como PerĆŗ, Chile, Argentina, Colombia, Ecuador, Brasil, MĆ©xico, Uruguay y El Salvador se estĆ”n dando intensos debates sobre la necesidad y legitimidad de polĆticas pĆŗblicas aplicadas por el Estado para evitar el acaparamiento de los medios, por el impacto que representa en la calidad del debate democrĆ”tico.
?Existe un vacĆo respecto a temas centrales como cuĆ”les serĆan las medidas adecuadas para prevenir y disminuir la concentración, incluyendo la propiedad cruzada, el establecimiento de reservas del espectro para medios sociales y comunitarios, las acciones afirmativas para promover al sector comunitario y el sector pĆŗblico no gubernamental, entre otros temas?, afirma Gustavo Gómez, Director General del OBSERVACOM, quien visitó el paĆs el aƱo pasado.
Por su parte, Omar Rincón, director del Centro de Estudios en Periodismo (CEPER) de la Universidad de Los Andes, Colombia, quien dio la conferencia ?¿Cómo democratizar la comunicación??, el 3 de diciembre pasado, en la Universidad de Costa Rica (UCR), la empezó diciendo: ?La libertad de expresión es la cancha donde se juega la democracia?.
?Este es el reto: lograr que los ciudadanos entiendan lo que significa la libertad de expresión?, subrayó Rincón.
?Para esto es necesario que se negocie y se discuta sobre estos asuntos. Temas como el sistema de medios de cara a la convergencia digital, comprender la libertad de expresión, no como un control a los contenidos sino a la generación de mÔs medios, la importancia de evitar la concentración en los medios privados, encontrar una forma de financiamiento de los medios públicos que sea sostenible y lograr, también, el financiamiento y la creación de espacios para los medios ciudadanos?, dijo Rincón.
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Este reportaje es una producción de la Asociación Voces Nuestras, Centro de Comunicación Educativa, con el apoyo de la Rosa Luxemburg Stiftung (RLS).




